Fundadora y directora de Allegro Ballet, una mujer que en resumidas cuentas no para de moverse, física y mentalmente, y que uno de sus principales intereses es reinventarse constantemente para siempre aportar a la danza de los demás.
Podríamos empezar a hablar de Juliana a partir de la apertura de su academia Allegro Ballet, que se fundó hace ya seis años, pero su historia se remonta mucho antes: “La parte de la docencia es algo que desde súper joven me enamoró. No fue como la única forma de estar como bailarina en la ciudad, sino porque realmente sentí desde muy joven -los quince, dieciséis años -, ese deseo y ese gusto por enseñar.” dice Juliana.
Es apropiado entonces ver a Allegro Ballet más bien como el resultado de esa pasión por la docencia.
Juliana es un claro ejemplo de una vida volcada enteramente a la danza: “Yo me visualizo en otra cosa y siento que sería como una matica muerta.” Y es precisamente esa dedicación la que la impulsa a estar siempre superándose, porque así ella identifica una forma de potenciar la danza en Medellín: “Me ocupo mucho de siempre estar capacitándome, indagando, buscando; porque quiero tener esas herramientas para todos los días aportar algo nuevo a mis alumnos.”
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Es importante reconocer la labor del docente, porque la danza no se compone solamente del intérprete o creador. Celebrar la danza significa celebrar también a aquellas personas que se dedican a enseñarla, a aprender a quererla, porque todo esto va más allá de perpetuar unos pasos; todo esto para Juliana es muy claro, ella dice: “Eso lo aplico ahora en la docencia porque tengo otras ocupaciones que no son sólo enseñar un paso. Me ocupo del alumno que está ahí. Ese cuerpo que quiero que logre grandes cosas.”
Su perspectiva de la enseñanza nos parece encantadora, porque ella establece una relación de exigencia con sus estudiantes donde es ese alumno el que le demanda estarse reinventado; son ellos los que terminan potenciándola como docente: “Se vuelve un reto poderme reinventar cada día con ese alumno que quiere tomar clase todos los días, y que todos los días es la misma persona, y que cada día se pregunta ‘¿qué más tienes para darme?’ Porque además la gente joven siempre está deseosa de aprender, de conocer, de información nueva.”
¿Que la gratifica como docente?
“Es súper lindo ver cómo cambia una carita sólo porque se desconectó en esa clase. O sea, desde una cosa tan chiquita como esa, hasta ver cómo se transforman vidas. Cómo se engrandecen unos sueños, unos deseos, unas posibilidades estéticas.”
“Es muy bello ver cómo cambia una persona que llegó de una forma, y va creciendo, y se va volviendo otra. Cómo se hace distancia de un montón de situaciones externas que hay en los barrios o en los colegios. Que sale a veces de unas situaciones no muy deseables y conecta la mente y el cuerpo en otras cosas, en otras situaciones y en otras posibilidades, y permite que uno pueda ver eso y pueda vivirlo, pero también desde otra perspectiva y desde otra posición.”
Una enseñanza más allá de la danza.
Juliana trata de enseñar a sus estudiantes el valor de la perseverancia “Yo creo mucho en la persistencia, en que cuando uno quiere conseguir algo, en la medida en que se persista en el proceso, en algún momento habrá un resultado, pero el resultado cortoplacista es muy fácil y dura muy poco. Para mí el consejo es la persistencia, es mantenerse firme, consecuente y leal a lo que uno quiere.”
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En general, para Juliana la danza se compone de procesos, principalmente de disciplina y persistencia, y a partir de ahí se abren oportunidades para avanzar como sociedad.
Su respuesta a la pregunta sobre qué le aporta la danza a Medellín: “Generar otras posibilidades para otros públicos y que gente, que tal vez no conocía esto, se pueda enamorar de otra estética; de otra formación, y de pronto, experimentarlo desde la disciplina, desde querer su cuerpo; desde una reconciliación con el cuerpo, consigo mismo y con la sociedad.”
La invitación es a apreciar la labor de las personas que dedican su tiempo y esfuerzo para formar a los bailarines de Medellín. La escena de nuestra ciudad seguirá creciendo en la medida en la que hagamos esfuerzos en conjunto; esfuerzos como el de Juliana Valenzuela por “generar posibilidades para las personas tanto del ballet como de otras disciplinas de la danza. De generar un espacio idóneo, con condiciones técnicas que se requieran y de hacer proyecto artístico.”
Así que en este mes de abril celebremos la danza día a día dando lo mejor de nosotros en cada clase.
Por David Gómez Escobar, 20 de abril 2018.
Referencias
Entrevista
Valenzuela, Juliana. La Danza en Medellín Equipo Dancemos Fanzine. Ed. David Gómez Escobar. 12 de Abril de 2018. Video.
https://www.facebook.com/profile.php?id=100004659786175
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